TARTA DE QUESO Y CHOCOLATE NEGRO

Últimamente me ha dado por las tartas de queso. En casa nos gustan por la textura y el sabor. Y es que, además, tienen otras virtudes como que cunden para bastante gente y son fáciles de transportar. Así que si estás pensando en llevar un postre a una reunión, esta tarta de queso y chocolate negro puede ser una buena solución.

Dentro de la colección de tartas de queso publicadas hay un poco de todo. Desde la clásica y rústica que nunca falla hasta un brownie cheesecake que es la mar de llamativo por su mezcla de colores.

Incluso me he atrevido con una elegante, suave y esponjosa tarta de queso con chocolate blanco. Pero sé que los adictos al chocolate estabais esperando algo más potente. Así que aquí la tenéis una tarta de queso y chocolate negro que quita el sentido!!

La tarta en sí misma es fácil de hacer aunque laboriosa. El tiempo de elaboración es de unos 20 minutos a los que hay que añadir el tiempo de refrigeración de la base, el horneado y el tiempo de enfriamiento. Lo bueno que tiene es que cunde para unas 10 personas.


INGREDIENTES
  • 170 g de galletas Oreo
  • 60 g de mantequilla
  • 200 g de chocolate negro
  • 400 g de queso de untar
  • 240 g de crema agria o ácida
  • 140 g de azúcar
  • 3 huevos
  • 30 g de maicena

-Para la decoración
  • 60 g de nata
  • 115 g de chocolate negro
  • 5 galletas Oreo

PREPARACIÓN

1 hora antes de empezar, retirar los ingredientes del refrigerador y dejarlos que se templen hasta conseguir la temperatura ambiente.

Engrasar un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Reservar.

Derretir la mantequilla en el microondas durante 30 segundos.

Picar las galletas hasta que estén completamente molidas y no haya trocitos grandes. Mezclar con la mantequilla derretida y remover hasta formar una pasta húmeda.

Colocar la pasta en el molde, distribuirla homogéneamente y forrar la base presionando ligeramente. Refrigerar durante 30 minutos.

15 minutos antes de que termine el tiempo de reposo, precalentar el horno a 170º. Agregar agua en la bandeja profunda del horno o bien una fuente de asar que sea lo suficientemente grande para albergar el molde. Dejarla dentro del horno con el agua para que se vaya calentando.

Mientras, derretir el chocolate al baño de vapor. No sobrecalentarlo porque para la tarta necesitamos que esté derretido pero frío.

Batir el queso de untar con la crema agria, el azúcar y la maicena hasta formar una mezcla suave y lisa. Añadir los huevos de uno en uno e incorporarlos. En este punto hay que tener mucha precaución porque si batimos en exceso al hornear es probable que se nos agriete. Así que mezclar para que cada huevo se incorpore a la mezcla.

Agregar el chocolate derretido, remover hasta que toda la crema esté chocolateada.

Retirar el molde de la nevera y forrar el exterior de la base y los laterales con dos capas de papel de aluminio. Así evitaremos que pueda entrar agua en nuestra tarta.

Con cuidado verter la masa encima de la base de galletas. Levantar el molde un poquito y dejarlo caer para que la masa se asiente y las posibles burbujas suban a la superficie. Nivelarla e introducir el molde dentro de la bandeja con agua que cubrirá unos 3 cm de la altura del molde.

Hornear unos 50 minutos, hasta que el centro esté firme pero blando. Retirar del horno y dejar enfriar completamente. Retirar con cuidado el papel de aluminio e introducir en la nevera, al menos 4 horas, aunque yo prefiero dejarla toda la noche.

A la mañana siguiente calentar la nata hasta que casi hierva. Agregar el chocolate y remover para que se funda. Dejar reposar 5 minutos y extenderlo sobre la superficie de la tarta.

Romper cada galleta en 3 o 4 trozos. Clavar los trocitos en la capa de chocolate de forma que el relleno blanco se vea, así hará contraste y quedará más bonita.

Refrigerar hasta el momento de servir.

PREPARACIÓN CON THERMOMIX

1 hora antes de empezar, retirar los ingredientes del refrigerador y dejarlos que se templen hasta conseguir la temperatura ambiente.

Engrasar un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Reservar.

Derretir la mantequilla en el microondas durante 30 segundos.

Poner las galletas en el vaso y pulverizar con 4 golpes de turbo. Quitar la tapa y verificar que no ha quedado ningún trozo grande.

Añadir la mantequilla derretida. Programar 10 segundos, velocidad 4. Volcar la mezcla en un molde, distribuir uniformemente y presionar bien para que la masa quede pegada al molde. Refrigerar durante 30 minutos.

15 minutos antes de que termine el tiempo de reposo, precalentar el horno a 170º. Agregar agua en la bandeja profunda del horno o bien una fuente de asar que sea lo suficientemente grande para albergar el molde. Dejarla dentro del horno con el agua para que se vaya calentando.

Mientras, derretir el chocolate al baño de vapor. No sobrecalentarlo porque para la tarta necesitamos que esté derretido pero frío.

Poner la mariposa en las cuchillas y batir el queso de untar con la crema agria, el azúcar y la maicena durante 30 segundos a velocidad 3. Programar 1 minuto, velocidad 2 y añadir por el bocal los huevos de uno en uno. En este punto hay que tener mucha precaución porque si batimos en exceso al hornear es probable que se nos agriete. Así que mezclar para que cada huevo se incorpore a la mezcla.

Agregar el chocolate derretido, mezclar 15 segundos, velocidad 2 hasta que toda la crema esté chocolateada.

Retirar el molde de la nevera y forrar el exterior de la base y los laterales con dos capas de papel de aluminio. Así evitaremos que pueda entrar agua en nuestra tarta.

Con cuidado verter la masa encima de la base de galletas. Levantar el molde un poquito y dejarlo caer para que la masa se asiente y las posibles burbujas suban a la superficie. Nivelarla e introducir el molde dentro de la bandeja con agua que cubrirá unos 3 cm de la altura del molde.

Hornear unos 50 minutos, hasta que el centro esté firme pero blando. Retirar del horno y dejar enfriar completamente. Retirar con cuidado el papel de aluminio e introducir en la nevera, al menos 4 horas, aunque yo prefiero dejarla toda la noche.

A la mañana siguiente calentar la nata 1 minuto, 90º, velocidad 2. Agregar el chocolate y batir 30 segundos, velocidad 2. Dejar reposar 5 minutos y extenderlo sobre la superficie de la tarta.

Romper cada galleta en 3 o 4 trozos. Clavar los trocitos en la capa de chocolate de forma que el relleno blanco se vea, así hará contraste y quedará más bonita.

Refrigerar hasta el momento de servir.

Más información – Tarta de queso clásica / Brownie cheesecake / Tarta de queso y chocolate blanco

ENREJADO DE HOJALDRE CON MANZANAS Y MORAS

Este enrejado de hojaldre con manzanas y moras es un claro síntoma de que últimamente estoy nostálgica gastronómicamente hablando. Tal y como comentaba en la entrada anterior, estoy volviendo un poco la vista atrás y recuperando esas recetas tradicionales que van acordes a las estaciones del año.

Por eso este mes encontraremos recetas con frutas como la manzana o las moras envueltas en sabores a caramelo o canela que son suaves y otoñales. Que nos ayudan a ver que el otoño está repleto de pequeñas joyas aunque los días son más cortos y las hojas de los árboles se caigan.

BIZCOCHO DE MANZANA Y TOFFEE

Llevo días leyendo artículos de gastronomía donde se preguntan por las nuevas tendencias culinarias. Si seguiremos en la brecha de la vanguardia o si, por el contrario, volveremos a los orígenes buscando los sabores más tradicionales, con productos cercanos y mimados.

Nadie ha sabido dar una respuesta concreta y yo, que no soy ningún gurú del tema, creo que el camino a seguir está más bien por el medio, ni para un lado ni para el otro. Ni por la vertiginosa senda de texturas, inventos, mezclas y técnicas nuevas ni tampoco la vuelta a los pucheritos de nuestras abuelas.

CREMA DE MOZZARELLA CON TOMATITOS CHERRY Y GELATINA DE ALBAHACA

Hasta ahora solo había tomado mozzarella con pizza o pasta, así que cuando supe que también se tomaba en crema fría decidí que tenía que probarla.

Obviamente es importante que la mozzarella sea auténtica, hecha con leche de búfala. Así que, ya que estaba empeñada en hacerla, me fui al Mercado Central. Siempre es un auténtico placer acercarse y descubrir paradas e ingredientes nuevos. Y asombrarse con la variedad y calidad que tienen los productos.

ENSALADA CON ESPÁRRAGOS Y TAPENADE

Aun me quedan unos días para tener vacaciones en el trabajo pero este año estoy disfrutando del verano como cuando era pequeña. Claro que de aquella me podía permitir grandes lujos como comerme el dulce de leche a cucharadas.

Sin embargo ahora consumo más gazpachos y ensaladas. Ya no sólo por mantener una dieta sana, si no también por el calor. Con estas temperaturas tan altas sólo apetecen cosas frescas y refrescantes.

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